CARTA ABIERTA AL PAPA FRANCISCO. O BREVE LECCIÓN DE COMUNICACIÓN VISUAL.

Date: 28 March, 2017 Categories: Article, humor Comments: No Comments Share:

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Como intuyo que será usted una persona bien informada Padre, sabrá que la pasada semana en España fue imputado el concejal de Cultura de A Coruña, José Manuel Sande, por un delito “contra los sentimientos religiosos”. Resulta que se tomó el libertinaje de utilizar como cartel de carnaval una imagen del compañero ilustrador Alberto Guitián, donde se representaba a un señor disfrazado de usted con evidentes síntomas de haber trascendido la utilidad del vino más allá de la liturgia cristiana que, según me dice la wikipedia (perdone padre a este ignorante ateo digital), se debe limitar a suplantar simbólicamente la Sangre de Cristo en la misa de los domingos.

Imagine padre, que la Asociación de Viudas de Lugo, unas señoras que no me cabe la menor duda de que todos los domingos en misa aceptarán con devoción tal suplantación simbólica, parecen no entender que a los demás también nos guste suplantar cosas, la suya persona en este caso, y abandonarnos al juego simbólico de la metáfora visual. Imagine Padre que tamaño es el malentendido que dicen que la imagen esa donde no sale usted sino otra persona disfrazada de usted “hiere los sentimientos de los creyentes”. Y sinceramente le digo, que como creyente radical en los Santos Evangelios de las Figuras Retóricas, esas herejías lingüísticas que han venido enriqueciendo nuestra tradición literaria incluso mucho antes de que Don Quijote en lugar de molinos avistase gigantes, me siento muy afligido.

Llegado este punto, incluso me veo en la obligación de, con absoluta humildad, darle aquí unas nociones básicas de como los profesionales del ámbito de la comunicación gráfica (o humildes siervos de la gleba ilustrada, como usted prefiera) utilizamos el lenguaje visual, que a buen seguro usted sabrá hacer llegar a su feligresía. Incluso le pediría, si no es mucha molestia, que también se lo hiciera llegar al señor juez del juzgado de instrucción número 3 de A Coruña quien, seguramente sin mala intención y víctima de su absoluta ignorancia en el tema, ha llevado a trámite la denuncia de las señorísimas viudas de Lugo.

Y ahora Padre, sin más preámbulos, pasaré a instruirle en la materia transcribiendo un fragmento, levemente modificado para la ocasión, del libro de Enric Jardí “Pensar con imágenes”:

Un SIGNO es cualquier elemento (una imagen, un sonido, etc…) al que los humanos hemos atribuido un significado. O, dicho de otro modo, es un elemento que sustituye a otro. En el caso que nos ocupa, usted Padre, dada su voluntaria condición de representante de la Santa Iglesia Católica, ha sido convertido en signo y sustituido por una irrevente representación gráfica de su persona. Según el lingüista suizo Ferdinand de Saussure, un signo, usted, está compuesto por dos partes: el significante y el significado. El significante es la parte física que percibimos y el significado es la idea que esta nos transmite.

Resumiendo: hágase usted a la idea de que cuando las señoras viudas en cada misa de domingo se echan a la boca la hostia consagrada, no es que se metan en la boca un sanguinolento pedacito de la carne de nuestro señor Jesucristo, sino que se introducen en la boca un signo del mismo. O, si lo prefiere, en lugar de “comerse a Cristo por los pies” como versa el refranero popular, lo engullen de forma metafórica.

Es importante tener esto en cuenta, Santo Padre, para luego poder defender ante el resto de incrédulos mortales que no ven con buenos ojos el acto de comerse pedacitos de nadie (ni que decir tiene beber su sangre de un caliz dorado), no vayan a sentirse ofendidos porque en pleno siglo XXI todavía haya confesiones religiosas que mantengan vivos ciertos rituales que, aunque ataviados de oropeles, remiten a vulgares prácticas de canibalismo ancestral. Por eso ya le aseguro a usted que mi modesta lección les podrá ser de mucha utilidad en un futuro cercano, dada la facilidad con que actualmente unas y otros se hacen los ofendidos y corren a chivarse prestos al primer juez casposo que encuentran.

Lo sé Padre, lo sé, no es que en este caso que nos ocupa se sientan realmente ofendidas, las viudas digo, no me crea tan inocente, sino que todo responde a la estrategia de guerra cultural que traen los suyos de lejos y cuyo fin último es reducir a la mínima expresión, judicializándolo, cualquier disenso que pueda deslegitimar la santa imagen de su santa iglesia. Recuerde la que le liaron al bueno de Javier Krahe (8 años de juzgado en juzgado) tan sólo por freír un Cristo, porque para comérselo ya estaban ustedes con su apetito de los domingos. Y déjeme adelantarle, siempre desde la humildad, que es la suya una batalla perdida no ya por tratar de impugnar nuestro derecho al humor, sino a la más pura de las lógicas, esa que nos aboca a reírnos de aquello que nos provoca la risa, e incluso de lo que nos provoca tristeza, que por no deprimirnos algo tendremos que hacer ante tanta moral ultracatólica.

Una vez aclarado esto y antes de despedirme, no quería perder la oportunidad que me ofrece el momento de felicitarle por el, aunque breve, cameo que hace usted en el documental argentino recientemente estrenado No abusarás. Donde esta vez, usted mismo en carne y hueso y sin figuras retóricas de por medio, se muestra inflexible ante las prácticas pedófilas que al parecer gustan de ejercer algunos miles de sus operarios con sotana.

Y digo inflexible porque, según cuenta el documental, sigue usted manteniendo las prácticas de encubrimiento de las violaciones, que ya venían ejerciendo sus predecesores, Juan Pablo II y Benedicto XVI, manteniendo intacta la ley de secreto pontificio y negándose a recibir en la santa sede vaticana a las víctimas de abusos sexuales reconocidas tanto por los tribunales internacionales como por la ONU. Búsqueles usted un hueco en la agenda, hágales el favor. Y si no es por ellas, ovejas ya irreconciliables de su rebaño me temo, hágalo por la imagen de su religión, que últimamente la veo muy de capa caída, tan empeñados como están ustedes en vaciar las iglesias de nuevos creyentes y llenar los juzgados con los que no los somos.

Cordialmente,
Luis Demano
2017 d.C.

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